13 agosto 2010

Malas metáforas

Tras las caminatas inevitables a la biblioteca, acompañadas por la garúa y las canciones "monótonas" que nadie aprecia (excepto tú, excepto yo), resulta imposible escapar de la nostalgia. Me temo que todavía te recuerdo.

Pero de inmediato pienso en lo absurdo que  es es recordarte, porque recordar es volver a querer un poco. Y eso es algo inútil. Las cosas han cambiado.

Ahora muchas personas se sientan en las escaleras y los salones desiertos ya no son accesibles. Tampoco te he encontrado en los pasillos ni en los días estresantes (aquellos donde los exámenes y los ensayos nos arrollan sin piedad). El maltrecho mp3 se ha marchado para siempre y nuestros números nunca serán rescatados del olvido.

Ah, por cierto. Mi entusiasmo sigue de vacaciones y tú interés está prófugo. La alegría está encerrada, ansiosa de salir tras sufrir meses de espera. Y la felicidad sigue muy lejos, más allá del horizonte. ¿Tú dónde estás?

2 comentarios:

  1. Anónimo11:04 p. m.

    wow muy chevre el eskrito.

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  2. Ifigenia12:13 a. m.

    Se puede apreciar que esto lo escribiste con el corazón y para alguien. Realmente es profundo tu sentimiento, sobre todo si éste es parte del recuerdo de "alguien".

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